martes, 24 de marzo de 2015

Marear la perdiz


El PSOE ha registrado el pasado martes una proposición no de ley en el Parlamento instando al Gobierno a conceder una condecoración oficial a los supervivientes de los campos de exterminio nazis. Gestos como éste serían de agradecer, si no fuera porque en 40 años de gobiernos democráticos, de los cuales ha estado gobernando el PSOE más de 20 años, (8 con mayoría absoluta) jamás han hecho nada por legislar algo a favor de las víctimas españolas del exterminio nacionalsocialista.

Es evidente que es una reacción provocada por el reciente anuncio del Gobierno francés de conceder la Legión de Honor a los deportados españoles que no la han recibido aún. Pero una proposición no de ley no es más que un “brindis al sol” que, aunque fuera aprobada, no obliga al gobierno a su cumplimiento, de ahí su eufemístico apelativo.

Los españoles en los campos de exterminio nazis eran identificados con el triángulo azul reservado para los apátridas, ya que Franco ordenó quitarles la nacionalidad y así siguen, porque a tal punto han sido ninguneados que ningún gobierno democrático les ha devuelto la nacionalidad española.

Todos los que sobrevivieron tuvieron que adoptar la nacionalidad del país que generosamente les acogió (mayoritariamente Francia).

Si bien el Sr. Zapatero ha sido el único presidente español que ha acudido a los actos oficiales en Mauthausen, en mayo de 2005, en el sesenta aniversario de la liberación del campo, fue una oportunidad perdida por lo improvisada y mal organizada. Ni siquiera estaba prevista en el protocolo del acto la presencia de Zapatero y luego tuvo una actitud vergonzosa y vergonzante incorporando a escondidas la bandera franquista y no haciendo el homenaje a las víctimas.

En suma, el grupo del partido socialista que acompañaba al Sr. Zapatero actuó al margen del protocolo de las víctimas. Esta cuestión terminó cuando el PSOE tuvo que pedir perdón al parlamento por la organización de este evento. No era para menos, en la práctica el máximo organizador y quien “filtró” a los invitados no fue otro que Enric Marco, el gran impostor e integrante, en su época, de los servicios de inteligencia franquista.

Dos años más tarde, al instrumentar la nueva ley de impunidad conocida como “Ley de Memoria Histórica” no se mencionó a las víctimas españolas en la II Guerra Mundial y es más, se negó la posibilidad de que hubiera un monumento dedicado a ellas, especialmente a las de Mauthausen.

Ahora esta proposición no de ley del PSOE es una mera instrumentación oportunista para engañar a incautos o a aquéllos que desconozcan las desventuras de las víctimas del franquismo, a las que se les negó mediante la “ley de la memoria” existencia jurídica. En el caso de las víctimas republicanas de la II Guerra Mundial la situación es peor aún, pues se niega su mera existencia, de la misma manera que se niega la propia existencia y reconocimiento a la resistencia interna republicana conocida como “los guerrilleros antifranquistas”, a quienes se sigue registrando como “bandoleros”.

El Partido Socialista Obrero Español tendrá algún día que pedir perdón a sus propios afiliados y al resto de la sociedad por estos desvaríos oportunistas que pretenden jugar con las víctimas de una forma frívola y manifiestamente cruel.

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